En este sentido, el Psicoanálisis Bacano sería también una resistencia a la colonización de la teoría psicoanalítica por el Norte, y lo que el autor hace es convocarnos a pensar las formas con que fuimos colonizados en el psicoanálisis, colocando a Francia y a Europa en el lugar del colonizador, y al psicoanálisis francés en el lugar de la verdad, como ideal a ser alcanzado. El mismo psicoanálisis tradicional, que se coloca a criticar los movimientos que usan la identidad de forma estratégica en la política, sucumbe al superyó tiránico que limita la praxis psicoanalítica a la lengua y textos de la matriz, critica la ciencia al mismo tiempo en que coloca el texto de los maestros psicoanalistas en su lugar. Concluyendo, cuando el psicoanálisis bacano de Jairo recuerda que tratamos del deseo, y que este es movimiento, retomamos su potencial danzante, que invoca la creación alegre del acto, contra la melancolía neoliberal que paraliza. Aquí en América Latina danzamos, luchamos y al mismo tiempo jugamos con ritmos diversos. Creamos nuestro nudo borromeo entre raza, clase y género en un sinthome singular del psicoanálisis en nuestro territorio, con la riqueza de los sabores regionales, la belleza de los colores tropicales y el vaivén de nuestras músicas, que del Sur al Norte no nos dejan parar de movernos.
Aline Souza Martins
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